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Las lengas de Aysén enfrentan una de las mayores plagas de insectos de Sudamérica

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El cambio climático y el alza de la temperatura en el invierno estarían provocando una plaga de polillas que se comen las hojas de los arboles y debilitan su crecimiento.

LORENA GUZMÀN H.

El verano pasado en Aysén, específicamente en el sector de Mallín Grande, el bosque nativo parecía estar en movimiento. Millones de cuncunas de color negro y llenas de espinas cubrían todas las superficies de 31 mil hectáreas de lenga, una extensión récord para este fenómeno.

Esta plaga de insectos solía ser poco frecuente, pero hace 20 años comenzó a aparecer en forma mas seguida y hoy el fenómeno se convirtió en uno de los mas grandes registrados en Sudamérica. El aumento de temperatura en la zona seria responsable asegura un estudio publicado en Journal of Applied Entomology.

Cambio climático

En el hemisferio norte, los brotes de insectos son naturales y ocurren frecuentemente, explica Sergio Estay, profesor del Instituto de Ciencias Ambientales y Evolutivas de la Universidad Austral, en Valdivia, y líder del estudio que también incluyo a investigadores de la Universidad de Chile y la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso. “Pero en el hemisferio sur, tanto en Sudamérica como en Australia, estos son pocos frecuentes y acotados”, agrega.  Por eso lo que esta pasando en Aysén se sale de la norma.

Según los datos que se tienen hasta ahora, la sobrevivencia de esos huevos depende de que tan frio es el invierno. Y como estos se están volviendo cada vez mas calidos en la región parece que la tasa de sobrevivencia se esta disparando, asegura el investigador. Registros de anillos de árboles en Argentina estarían dando los mismos resultados, pero son datos que deben corroborarse.

Amenaza incierta

Si bien esta polilla no mata a las lengas adultas de inmediato, las debilita notoriamente. “Estos insectos les sacan las hoja en la mitad de la temporada de crecimiento, lo que les produce déficit nutricional”, explica Sergio Estay. De esta forma, el año siguiente el árbol genera muy pocas hojas y su tasa de crecimiento disminuye, pero cuando se trata de árboles jóvenes o plántulas, el ataque es mortal.

Las tormentas de viento suelen botar muchos arboles de la zona, los que se recuperan naturalmente con los nuevos especímenes. “Pero si no hay arboles nuevos, los espacios que generan las caídas no serán llenados y eso cambiara la estructura del bosque”.

“Los brotes de insectos son como un terremoto, no se pueden controlar”

 

Diario El Mercurio

https://digital.elmercurio.com/2019/07/29/A/M03L9SV8?fromSearch=1&q=LAS+LENGAS%20DE%20AYSE&GotoArticle=2R3LAOVE